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Vértigo
Por Óscar Iván Berrío
Egresado de Filosofía y letras, Universidad de Caldas

¿Qué pasaría si aceleráramos la película?

SXSW 2010 official selection, Austin, Texas

Bronx World Film, 2011, Manhattan New York

V Festival Internacional de Videopoesía 2014, Buenos Aires, Argentina



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Al final de la vida somos como el limpiador de cristales que se precipita de la centésima planta de un rascacielos: la rapidez de su caída se acelera, pero, hasta que no topa contra el pavimento, permanece aislado en un vacío intemporal.

No dejamos de asombrarnos del paso del tiempo: «Pero ¡cómo! ¡Si parece que era ayer cuando ese padre de familia bigotudo y calvo era aún un niño de pantalones cortos!» Lo que viene a demostrar que el tiempo no es nuestro elemento natural. ¿Es posible imaginar a un pez que se asombre de que el agua moje? Es que nuestra verdadera patria es la eternidad; nosotros no somos más que visitantes de paso en el tiempo.

Esto no impide que sea en el tiempo en donde el hombre construya la catedral de Chartres, pinte el techo de la Capilla Sixtina o toque una cítara de siete cuerdas, lo que inspiró la fulgurante intuición de William Blake: «La Eternidad está enamorada de las obras del tiempo».

Simon Leys, Memento Mori.



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