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Suárez, la ley y los hijosdeputa
Por Luis Vargas
Estudiante de derecho, Universidad de Caldas

Los mordiscos de Luis Suárez le ganaron una dura sanción por parte de la FIFA. Uruguayos, algunos expertos y hasta políticos prominentes criticaron a la organización por abuso de poder. ¿Qué podría decirnos una analogía con el derecho penal? El autor de esta nota se interna en estas espesas aguas.

Suárez, la ley y los hijosdeputa
Ilustración por Suarezboy

Todos los vimos: el brillante delantero de la selección nacional de Uruguay hincaba sus dientes en la espalda de Giorgio Chiellini. Me corrijo: hubo un país que no lo vio: Uruguay. Durante varias semanas, durante todo el mundial de fútbol, los hinchas uruguayos se negaban a ver el mordisco de Suárez. Luego lo tuvieron que aceptar a regañadientes. Es lo malo de las modernas técnicas de grabación: te impiden seguir negando los hechos sin parecer loco. 

No era la primera vez que Suárez lo hacía. En pleno mundial y con Uruguay clasificado para los octavos de final, la comisión disciplinaria de la FIFA tomó una polémica decisión: impuso una sanción que dejó a Suárez por fuera del mundial y que sólo le permitirá volver a las canchas en octubre de este año (la sanción estipula que el delantero no puede participar en nueve partidos sucesivos, y que queda inhabilitado para realizar “cualquier actividad relacionada con el fútbol” durante 4 meses, y le impone una multa de cien mil francos suizos). Aún hoy el jugador uruguayo, que juega para el Barcelona, debe permanecer en la casa o el bar (no en la banca, porque no puede entrar a los estadios ni puede entrenar con el equipo). 

La decisión de la FIFA causó una discusión que todavía no termina (el Barcelona interpuso un recurso para que a Suárez se le permita entrenar con el resto del club). Vimos al presidente de Uruguay, José Mujica, un hombre que ha llegado a ser el ícono del viejo sabio cansado y habitado por la bonhomía, hacer de Maradona y declarar: “Los de la FIFA son una manga de viejos hijos de puta”. Luego, en la misma entrevista, Mujica hizo de Nicolás Maduro y calificó las sanciones de que fue objeto Suárez como “sanciones fascistas”. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, haciendo infatigablemente de sí mismo, dijo, refiriéndose a la sanción: “no le perdonan a Uruguay que un hijo del pueblo haya eliminado a dos grandes del fútbol, y entonces le inventaron todo un expediente”. Maradona, por su parte, haciendo inexplicablemente de viejo sabio cansado, se limitó a señalar que el suceso era propio del juego y no constituía una falta extraordinaria. “Esto es juego, esto es roce”, dijo. 

Como se ve, la polémica tiene un aspecto que podríamos llamar jurídico sin forzar mucho las cosas: los defensores de Suárez acusan a la FIFA de haber abusado de su autoridad, de haber tomado una medida arbitraria, de violar las reglas establecidas para el juego, etc. 

Consideremos brevemente el caso. La comisión disciplinaria de la FIFA adujo que las normas aplicable a Suárez eran:

1) el artículo 48 del Código disciplinario de la FIFA, que trata de la “conducta incorrecta frente a adversarios u otras personas que no sean oficiales de partido”, y que establece en su literal d) que un jugador que sea expulsado de un partido recibirá además una suspensión: 

como mínimo por dos partidos en caso de vías de hecho (codazos, puñetazos, patadas, etc.) contra un adversario u otra persona que no sea un oficial de partido.

2) El artículo 57 del mismo código, que dice: 

El que a través de palabras o gestos injuriosos, o por cualquier otro medio, ofenda el honor de una persona, contravenga los principios de la deportividad o la moral deportiva, podrá ser sancionado conforme al artículo 10, Sanciones a personas físicas y jurídicas.

3) El mencionado artículo 10 establece las sanciones:

Pueden imponerse las siguientes sanciones tanto a las personas físicas 

como a las jurídicas:

a) advertencia;

b) reprensión;

c) multa;

d) devolución de premios.

4) Los artículos 22 y 38, que estipulan las sanciones de retirarlo de cualquier actividad relacionada con el juego y la multa, respectivamente.

Para simplificar, tratemos el caso en analogía con el derecho penal. Este recurso, además, es útil dado que el derecho penal es el más riguroso en cuanto a la definición de las garantías para los procesados.

Las críticas a la sanción que la FIFA le impuso a Suárez podrían resumirse en la carga general de que la organización violó el debido proceso y, de este modo, actuó arbitrariamente o por fuera de la ley. Podría pensarse esto debido a que cada partido tiene un árbitro que es el juez que imparte sanciones en la cancha (Suárez fue expulsado por el árbitro durante el partido del famoso mordisco). Así, la crítica a la sanción podría resumirse en la observación de que la FIFA, al imponerla, violó lo que se conoce como “principio de legalidad”. Entremos brevemente en este tema.

El derecho penal es reconocido como la última instancia del control social del Estado.Se dice que, agotadas todas las demás, como son la familia, la escuela, la religión, los medios masivos de comunicación, los amigos, etc., entra en funcionamiento el aparato punitivo del Estado que, en teoría, es el único que puede ejercer la violencia legítimamente (notablemente, por ejemplo, en las formas de prisión y muerte). Tal condición requiere de la existencia de unos límites que protejan al individuo y, por tanto, de unos límites establecidos en el derecho penal mismo. Fruto de esta urgencia y de las luchas dada a partir de las ideas de la ilustración, cuyo clímax fue la Revolución Francesa, se consolida el principio de legalidad con su doble significado (político y científico). Tal principio se fundamenta en la representación democrática, en la ley previa y taxativa y en la garantía para los ciudadanos frente al poder punitivo del estado. El contenido del principio de legalidad se forma con cuatro garantías: garantía criminal, es decir, sólo constituyen delito las conductas previamente definidas como tales; la garantía penal, en virtud de la cual no puede imponerse una pena que no esté previamente determinada por la ley; la prohibición de retroactividad, que busca la seguridad jurídica, por cuanto no pueden promulgarse leyes para aplicarse a casos presentes o pasados, sino sólo para el futuro (el jurista norteamericano Lon Füller decía que una ley retroactiva es como si le dijeran a uno mañana que no hiciera lo que ya hizo ayer). Finalmente, como cuarta garantía está la prohibición del derecho consuetudinario y el mandato de que las normas penales incriminatorias deben estar consignadas por escrito en un código, debidamente expedido por el órgano de representación del pueblo, es decir, un parlamento.

Aplicando el principio de legalidad antes expuesto al caso del futbolista, se observa que existe un órgano que detenta el poder sancionatorio. La FIFA es una asociación de derecho Suizo fundada de 1904, con sede en Zúrich, compuesta por 208 asociaciones nacionales. Cuenta con un órgano legislativo, un Comité Ejecutivo, una Secretaría General y unas comisiones (Disciplinaria, del Estatuto del Jugador, de Apelación y de Arbitraje Deportivo) que asisten al ejecutivo. Su funcionamiento se rige por el  Código Disciplinario cuyo objeto es definir las infracciones a las disposiciones contenidas en la reglamentación del la FIFA, establecer las sanciones que las mismas conllevan y regular la organización y actuación de las autoridades disciplinarias competentes. Sus competencias se extienden a todos los partidos y competiciones organizadas por la FIFA, frente a actos que atenten contra oficiales del partido, contra los objetivos estatutarios, violación del reglamento de la FIFA, entre otros. El ámbito de aplicación se extiende a las asociaciones que la conforman, los clubes, los oficiales, los futbolistas, los oficiales del partido, los agentes organizadores de partidos y agentes jugadores licenciados, las personas a que la FIFA hubiere otorgado alguna clase de autorización y los espectadores. La existencia de un código con sanciones e infracciones, es decir, prescripciones con carácter obligatorio y prohibitivo, sirve de garantía para los asociados ante el poder sancionador y garantía de seguridad jurídica para todos los asociados. 

En síntesis, la analogía con el derecho penal muestra que si la FIFA no es más que una manga de hijosdeputa, no se debe a la sanción impuesta a Luis Suárez. 



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