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Debate: ¿Existe Dios?
Por La Penúltima Verdad


El 2 de septiembre se realizó en la Universidad de Caldas un debate entre un creyente y un ateo. Aquí, la discusión completa.

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En la primera parte, el creyente comienza presentando un argumento para concluir que Dios existe. En resumen, el argumento dice que, por lo que sabemos, las constantes físicas exhiben un ajuste muy detallado en el sentido de que cambios ínfimos en sus valores harían imposibles la vida y la conciencia tal como las conocemos. Este ajuste tan detallado, continúa el argumento, no puede explicarse ni por las leyes físicas (ya que tales leyes son compatibles con valores distintos a los conocidos para las constantes físicas) ni por mero azar (ya que el azar no es ninguna explicación, es simplemente afirmar que no hay explicación). Es como si una lotería de un billón de boletas para la que sólo se vendió una boleta, diera como ganador precisamente el único número que se vendió. La probabilidad de que las constantes físicas tengan los valores que tienen de hecho en nuestro mundo es incluso menor que la del ejemplo de la lotería. De tal modo que la mejor explicación de tal ajuste es que fue hecho a propósito por una inteligencia que diseñó el universo para que fueran posibles la vida y la conciencia (siguiendo con la analogía, si averiguamos que la lotería estaba cargada por un amigo del comprador del único boleto, nuestra sorpresa desaparecería). En conclusión, el ajuste fino que exhibe el universo es evidencia suficiente de que fue Dios quien cargó los dados. 

El ateo replica señalando que el argumento del creyente supone que sabemos lo que de hecho no sabemos. No tenemos la información suficiente para decidir entre las alternativas. Específicamente, el ateo señala la hipótesis del multiverso: si nuestro universo fuera sólo uno entre una cantidad infinita o lo suficientemente grande de universos, entonces el hecho de que las constantes físicas de nuestro universo tengan los valores que tienen dejaría de ser sorprendente. Siguiendo con la analogía de la lotería de un billón de boletas, si se hubieran vendido todas las boletas, alguna tendría que ser la ganadora. Del mismo modo, si hay infinitos o muchos universos, no hay nada de raro en que haya uno como el nuestro.

El creyente contesta que la réplica del ateo es deficiente porque apela a una mera posibilidad lógica para la que no hay evidencia. No es razonable, dice, creer algo sólo porque sea lógicamente posible.

En la segunda parte del debate, el ateo plantea el argumento tradicional de que la existencia de sufrimiento innecesario es evidencia razonable para concluir que no hay un Dios omnipotente, todo bondadoso, omnisciente y que se preocupa por los seres humanos. 



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