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Me están persiguiendo. Falacia de atacar los motivos
La Penúltima Verdad




Veamos este episodio de El Patrón y Bocadillo:

Aquí El Patrón pretende defenderse de unas acusaciones. Pero, en lugar de eso, comete la falacia de atacar los motivos, es decir: no se defiende de las acusaciones sino que, más bien, ataca a quienes las hacen, sugiriendo que tienen motivos repudiables. Para ver el error lógico, consideremos el argumento de El Patrón con detenimiento:

Primera premisa: quienes me acusan de cometer delitos son personas que, desde antes, quieren verme en la cárcel o son mis enemigos.

Conclusión: las acusaciones que me hacen son falsas.

Como se ve, el argumento es ilógico: la conclusión no se desprende de la premisa. Lo que dice la premisa puede ser verdadero, y aun así eso no garantiza que la conclusión sea verdadera. 

De hecho, hay muchos casos en los que una persona puede tener un interés especial (un motivo) en que determinada acusación contra otra persona sea ejecutada, y aun así la acusación puede ser verdadera. Por ejemplo, un detective que persigue a un delincuente tiene una motivación particular por detenerlo, pero eso no significa que su investigación esté viciada.

Una forma de combatir este error es recordarle a la persona que lo comete que aún no ha contestado a la acusación, que aun no se ha defendido, que lo único que ha demostrado es que el acusador tiene motivaciones oscuras, pero que todo eso es lógicamente irrelevante.

En una entrada del quirófano lógico analizamos la falacia con otros ejemplos. Puede leerla aquí.



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