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Todas las formas de lucha: falacias de un expresidente
Por La Penúltima Verdad


El 29 de febrero (2016) fue detenido Santiago Uribe Vélez en un proceso que adelanta la Fiscalía general de la nación. Hoy, domingo 6 de marzo, su hermano, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, publica un comunicado que comentamos aquí porque es un coctel de varias falacias que ya hemos mencionado o tratado en ocasiones anteriores.

En el comunicado que reproduce El Espectador, el expresidente intenta responder a algunas de las acusaciones hechas contra su hermano mediante la estrategia de desestimar las pruebas. Sin embargo, la forma en que lo hace constituye una serie de ejemplos de la falacia de ataque personal (Argumentum ad hominem): en lugar de atacar los testimonios, por ejemplo, dados por ciertas personas, enfoca la discusión en las circunstancias o personalidad del testigo. Veamos, por ejemplo, lo que dice el expresidente Uribe sobre el sacerdote Javier Giraldo (según él, uno de los testigos en contra de su hermano):

Sacerdote al servicio del terrorismo. Difamador de profesión. La Fiscalía le teme, no ha sido capaz siquiera de tramitar acusaciones en su contra. Giraldo se encarga del patrocinio económico de testigos en Colombia y en el extranjero. Es tanto el abuso de la Fiscalía que le dan validez al testimonio de Eunicio Pineda Luján, parcializado por la influencia y patrocinio de Giraldo. Testimonio que una justicia seria tacharía.

Veamos lo que dice el expresidente Uribe sobre otro (según él mismo) de los testigos en contra de su hermano, el activista de los derechos humanos Adolfo Pérez Esquivel:

Nobel de paz, al servicio del terrorismo, protector de falsos testigos. La Fiscalía no ha tenido el gesto de justicia imparcial de abrir mínimamente unas preliminares en la denuncia que presenté.

En estos dos ejemplos se ve por qué el expresidente comete la falacia de ataque personal: en lugar de citar y desestimar los testimonios de estas personas, realiza una serie de afirmaciones en contra de ellas que buscan restarle credibilidad a lo que digan. Desde luego, un testigo mentiroso, difamador, etc., no es confiable. Pero antes hay que demostrar que es difamador, etc. Por esta última razón, el expresidente Uribe también comete la falacia de afirmación gratuita: que consiste en no dar ninguna razón a favor de las afirmaciones más controversiales que uno está haciendo.

En el comunicado, el expresidente Uribe comienza señalando que tanto su hermano como él han sido atacados por las guerrillas colombianas. Si esto pretende ser un argumento para rechazar las acusaciones de la fiscalía, falla. Afirmar que uno sea víctima de ciertos delitos no implica que uno no pueda cometer otros. Aquí el expresidente parece usar una variante del sofisma patético. Este sofisma consiste en apelar a las emociones del auditorio antes que a la razón. En el caso que nos ocupa, la variante específica que usa el expresidente Uribe es la de victimización: intentar convencer al auditorio de que una persona es inocente puesto que es una víctima. Se trata de un error de razonamiento puesto que no logra probar la conclusión (i.e., que el acusado es inocente). En todos los casos, el sofisma patético comete el mismo error, a saber: evadir el tema que se discute. 

Más adelante, hacia el final, el expresidente combina en un párrafo ejemplar varias falacias:

1) El ataque personal contra el actual presidente Juan Manuel Santos. Dice:

Santos coordina e impone la impunidad al narco terrorismo para lo cual nada ahorra en aquello de someter a las instituciones y de coaccionar a los disidentes.

Aun si todo eso es verdadero, es irrelevante como defensa del hermano del expresidente.

2) Más ataque personal: ignora el tema (i.e., las acusaciones contra su hermano) haciendo una lista de algunas infamias cometidas por Juan Manuel Santos. Dice acerca de éste:

En clara violación de la Constitución impuso la terna del Contralor, exige al Consejo de Estado anular la elección del Procurador, somete al Congreso con dinero, reclama ser el dueño de la chequera, exige una ley habilitante y una manera viciada para reformar la Constitución a fin de legalizar la capitulación ante la Farc, condiciona aportes a los alcaldes y gobernadores a que sean jefes de debate del plebiscito, premia periodistas con contratos y con su marrulla hace despedir a aquellos que caen en desgracia.

3) Otra variante del sofisma patético: apelación a la lealtad (o a la falta de lealtad). Dice el expresidente Uribe lo siguiente sobre Juan Manuel Santos:

En 2014 me acusó de paramilitar, también dijo que extradité a los cabecillas paramilitares para que guardaran silencio y promovió un debate contra mi honra en el Congreso. Y yo que lo defendí cuando Mancuso lo acusó de haber buscado a los paramilitares para derrocar al Presidente en ejercicio.

La apelación a la lealtad supone que un individuo (en este caso el presidente Santos) debería respaldar a otro (en este caso al expresidente Uribe y su hermano) por gratitud, independientemente de que en el asunto en cuestión el individuo que reclama el respaldo tenga la razón o esté justificado. Es una variante del sofisma patético porque constituye una apelación a las emociones del auditorio, que busca deteriorar la imagen de la persona atacada, pero que no discute el tema que se supone debería discutir. En pocas palabras, evade el tema que se discute. Como la mayoría de las falacias, todas las comentadas hoy son casos de la falacia de ignoratio elenchi.



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