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Refutación por asociación: si lo dijo Hitler (o Daddy Yankee) no puede estar bien
La Penútima Verdad


Como casi todas las falacias, esta clase de argumento fallido es de uso y abuso frecuente en todas las áreas del discurso humano. Tomamos la denominación “Refutación por asociación” de un libro de Jamie Whyte: Crimes against logic. Aprovechamos para recomendar este estupendo libro que analiza los errores más comunes de razonamiento en el discurso público. De allí los profesores podemos tomar muchos ejemplos útiles para familiarizar a los estudiantes con las falacias, mostrándoles casos concretos muy comunes en los medios de comunicación.

La falacia de Refutación por asociación ocurre cada vez que alguien intenta rechazar un punto de vista únicamente argumentando que dicho punto de vista fue sostenido o defendido por una figura desagradable. Consideremos este episodio de la serie de El Patrón y Bocadillo:

Aquí El Patrón parece cometer esta falacia al argumentar que, puesto que Hitler apoyaba la pena de muerte, entonces la pena de muerte debe rechazarse. Tratemos de reconstruir el argumento de El Patrón:

Primera premisa: Hitler apoyaba la pena de muerte.

Conclusión: La pena de muerte no es una solución conveniente o buena.

Así como está, claramente el argumento falla puesto que la conclusión no se sigue de la premisa. En otras palabras, uno puede aceptar la premisa y eso no lo obliga a uno a estar de acuerdo con la conclusión. Sin embargo, quizá podríamos agregar otras premisas para que el argumento fuera válido, es decir, para que la conclusión sea una consecuencia lógica de las premisas. Por ejemplo, consideremos el argumento aumentado:

Primera premisa: Hitler apoyaba la pena de muerte.

Segunda premisa: Todas las ideas defendidas por Hitler son malas o inconvenientes.

Conclusión: La pena de muerte no es una solución conveniente o buena.

Al agregar la segunda premisa el argumento queda completo en el sentido lógico. Es decir, ahora la conclusión sí es una consecuencia de las premisas y, por tanto, el argumento es válido en el sentido lógico. Pero hay un problema: la segunda premisa, que es necesaria para que el argumento sea válido, dice algo que es falso. Simplemente es falso que todas las ideas de Hitler fueran perversas o inconvenientes. Para poner un ejemplo claro y estúpido al mismo tiempo: seguramente Hitler creía que dos más dos es igual a cuatro, o que el fuego quema la piel humana. 

Aquí se ve una característica de casi todas las falacias, a saber: que por lo general son argumentos inválidos y la única forma de volverlos válidos es introduciendo alguna premisa que es falsa. Por esa razón se trata de formas de argumento fallidas: porque, o bien fallan por la lógica (es decir, son inválidos o la conclusión no es una consecuencia de las premisas); o bien fallan por el contenido (es decir, si son válidos, alguna de las premisas es falsa.)

Para regresar a la falacia que estamos tratando, la del ejemplo de El Patrón y Bocadillo y que Jamie Whyte llama “Refutación por asociación”, recordemos el escándalo de hace unos años, en el que un periodista le preguntó al reggaetonero Daddy Yankee qué opinaba de que estuvieran diciendo que su música era un veneno para la sociedad, a lo que él respondió: “Basado en su argumento, entonces, yo podría decir que la música más peligrosa es la música clásica, porque era la música preferida de Hitler y Stalin y ellos eliminaron a millones de personas”. Lo que el puertorriqueño estaba tratando de mostrar era que se cometía esta falacia únicamente por asociación, al vincular sus canciones con algunos de los problemas de la sociedad actual. 

El argumento implícito en las acusaciones contra el cantante podría ser:

Premisa uno: Los delincuentes oyen la música de Daddy Yankee.

Conclusión: La música de Daddy Yankee es mala o inconveniente.

Nuevamente, tal como está, la conclusión no se sigue de la premisa, tal como el cantante le recordó al periodista con el estupendo ejemplo de Hitler (de hecho, la sola existencia de personas que oímos la música de Daddy Yankee pero no delinquimos prueba que el argumento es ilógico). Otra vez también, es posible volver válido el argumento (en el sentido lógico). Pero para hacerlo tendríamos que agregar algo como lo siguiente:

Segunda premisa: Todo lo que les guste a los delincuentes debe ser malo o inconveniente.

Desde luego, esta premisa es falsa y, por tanto, aunque el argumento se vuelva válido, ahora tendrá otro problema y es que una parte de su contenido es un error.  

La forma más efectiva de combatir esta clase de falacia es la que usó el cantante, a saber: recordarle al interlocutor que la crítica que hace es irrelevante o que, para hacerla relevante, debe apelar a una idea patentemente falsa. En pocas palabras, que no porque alguien incuestionablemente perverso o estúpido haya dicho o defendido una idea esa idea es falsa o inapropiada.

En una de las entradas de nuestro Quirófano lógico analizamos la falacia de Refutación por asociación. Aquí puede leerla.

Ante casos desesperados de personas que usan la falacia y no retroceden ni siquiera cuando se les muestra el error, lo único que podemos recomendar, amable lectora o lector, es que le envíen esta tarjeta a su interlocutor, hoy en día es fácil hacerlo. No va a cambiar de opinón, seguramente, pero les ahorramos palabras y tiempo a ustedes.



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